Cuadernos de Pensamiento Junguiano n° 15
Consideraciones acerca de William Butler Yeats

Alex Friederic

Artículo cedido gentilmente por la revista Sincronía,
 Winter/Invierno, 1998, Universidad de Guadalajara

Con este trabajo no pretendo analizar a Yeats, ni a su poesía, de manera sistemática o completa, sino sólo desarrollar algunos aspectos o ideas de él que me interesaron. Por lo mismo, la selección de poemas e ideas fue hecha de manera arbitraria y parcial, sin tratar de abarcar una totalidad. Escogí los que más me interesaron o los que movieron algo dentro de mí. Como siento que aún no tengo los suficientes conocimientos para analizarlos técnicamente, trataré de profundizar más en las ideas que transmiten que en hacer un análisis literario. Después de haber leído acerca de Yeats, y algo de su poesía, decidí profundizar en la relación de Yeats con Irlanda, en su atracción por el pasado, en similitudes entre Irlanda y México, en aspectos místicos de Yeats, en la relación de éstos con Irlanda y en su poesía filosófica. También me interesaron su originalidad, su concepción del arte y su uso de los símbolos.

En los libros que consulté, existía una gran diferencia de opiniones con respecto a Yeats, sobre todo en lo que concierne a sus aspectos místicos. Personalmente, aunque concuerdo con la opinión de muchos de sus críticos, estoy de acuerdo con lo que dice Louis MacNeice: "Lo más importante es la experiencia directa de una obra de arte. Los juicios que sobre ella se formulen son simples intentos de racionalizar la apreciación para uno mismo o para los demás... Con demasiada frecuencia los artistas son condenados por no alcanzar metas que, en realidad, nunca se han propuesto", ya que "...el artista, simultáneamente, está planteando su propia pregunta y elaborando su propia respuesta." Bajo esta perspectiva, la intención de este trabajo es la de exponer y profundizar en algunas de estas preguntas y cuestionamientos de Yeats y de su obra que me interesaron o atrajeron, tratando de no emitir prejuicios o simplificaciones.

Para ubicar en su contexto algunos aspectos de los que hablaré más adelante, empezaré con un breve resumen de la vida y obra de Yeats. Nació en Sandymount, cerca de Dublín, en 1865. Aunque en 1887, cuando tenía 22 años, se traslada con su familia a Londres, Yeats regresaba durante muchos meses de cada año a Sligo, una parte de su patria a la que aluden varias de sus obras juveniles. A los 24 años publica su primera colección de poesías. En su obra se detectan inicialmente influencias del prerrafaelismo, del romanticismo, del simbolismo y del esteticismo inglés. Desde sus primeros escritos se detecta una raíz fuerte: la mística. Esta atracción de Yeats por lo sobrenatural incluye seres y órdenes eternos, con influencias orientales, de la teosofía y especialmente de la mitología irlandesa. Este último aspecto, al igual que su búsqueda de una autenticidad irlandesa, su involucramiento en la lucha por la libertad de su país y el hecho de haber sido fundador de la Sociedad Literaria Irlandesa y del Teatro Irlandés Independiente, reflejan el gran apego que siempre sintió por su tierra. En 1922 fue elegido como senador del Estado Libre Irlandés y en 1923 recibió el premio Nóbel.

Para Yeats, Irlanda siempre tuvo un significado muy especial. Supongo que gran parte de este apego lo constituye el clima cambiante y lluvioso, el paisaje que "es capaz de las más sorprendentes transformaciones; en un momento se le ve desolado, muerto, monótono, sin relieves, y un segundo después se convierte en un mágico dibujo inundado de todas las luces del prisma. Los efectos de la luz en Irlanda son tan intensos que hacen a los paisajes de otras latitudes parecer sosos. Mas, por otra parte, pocos países pueden producir una impresión tan deprimente como la que causa Irlanda en sus momentos grises", y sus habitantes, quienes "tienen un carácter agresivamente sectario. Cuando apoyan algo lo hacen de una manera violenta y, frecuentemente, amarga. Esta violencia se da tanto en el Norte como en el Sur del país y de expresa verbalmente de una manera vigorosa y colorida que resulta totalmente ajena al estilo de los ingleses."

Al principio, la visión del nacionalismo de Yeats era romántica. No era un nacionalismo directo, sino que pasaba a través de la mitología, pensando en Irlanda como una especie de utopía celta, poblada de hadas, gnomos, espíritus del agua, del viento y de otros seres mitológicos. Un lugar donde interactúan humanos y semidioses, lleno de hermosos sueños. Incluso escribió una dedicatoria a un libro de cuentos de hadas donde se refleja el tradicional concepto sentimental hacia la Madre Irlanda y la nostalgia del emigrante. Esta nostalgia que Yeats sentía por un mundo de sagas, leyendas y sueños románticos, y por su tierra, se ejemplifica en su poema The Lake Isle of Innisfree, que muestra el espíritu celta de añoranza por lo remoto y lo ideal. De su origen, Yeats dice que aún tenía la ambición de su adolescencia de vivir imitando a Thoreau, y mientras caminaba por las calles de Londres sintiendo nostalgia por su país, escuchó y vio una pequeña fuente que le hizo recordar agua de un lago. En el poema abundan los símbolos de paz, como:

And live alone in the bee-loud glad

y I hear lake water lapping with low sounds by the shore,

y la paz se convierte en agua que se escucha en lo más profundo del corazón:

... for peace comes dropping slow,

Dropping from the veils of the morning ...

... I hear it in the deep heart’s core.

La pasión de Yeats por la herencia celta y los versos patrióticos fue compartida por otros poetas, influidos por el nacionalismo representado por John O’Leary, el líder feniano. Éste también presentó a Yeats a miembros del movimiento de la Joven Irlanda, que luchaban por unir las partes católica y protestante de Irlanda. Así, Yeats decidió unir su compromiso político y poético con el pasado irlandés. Posteriormente, Yeats conoció a John M. Synge y a Lady Augusta Gregory, quienes le ayudaron a recuperar la imagen de la Irlanda de su infancia. Synge había redescubierto la Irlanda dura, el mundo de lo concreto, de lo natural. Sus escritos le ayudaron a Yeats a descubrir sus propios sentimientos hacia esa Irlanda. Por su parte, Lady Gregory revivió su interés por las tradiciones del campesinado y su admiración por los propietarios de tierras anglo-irlandeses. Esto, junto con su pasión por lo irlandés, su inclinación por la aristocracia, el individuo y la soledad, creo que acentuó sus rechazos, entre otros, hacia Inglaterra, como él mismo dice: "Siempre he soñado con transmutar mi pasión anti-inglesa en una aversión por la vulgaridad y el materialismo, sobre los cuales Inglaterra funda su vida actual y pretende fundar, también, la vida nuestra." Yeats también repudiaba los conocimientos generales, los ideales del mundo, la ciencia, el internacionalismo, la vida industrializada y comercializada, el liberalismo y la democracia. En política, sentía predilección por la oligarquía y creía que el vigor es más importante que la honradez y el orden que la justicia. Le horrorizaba el desinterés por la individualidad humana. Hay que decir que en su época, por lo menos algunas de estas opiniones eran compartidas por otros escritores como T. S. Eliot y D. H. Lawrence. Su amor por la tradición se convierte incluso en apoyo a la reacción, haciendo afirmaciones como: "Una buena y poderosa causa y unos buenos garrotazos son algo delicioso", o "debemos promover la formación de familias militarizadas", y "tres tipos de hombre han hecho todas las cosas hermosas: los aristócratas han establecido los buenos modales, debido a que su lugar en el mundo los coloca por encima del temor a la vida; los campesinos han construido los bellos cuentos y las creencias, porque, al no tener nada que perder, tampoco temen; y los artistas han hecho el resto, ya que la Providencia los ha llenado de temeridad."

El levantamiento de Pascua de 1916 tuvo gran influencia en Yeats y afectó profundamente su vida. Fue un movimiento intempestivo y espiritual que lo remitía a la Irlanda romántica, y Yeats afirmó que la violencia individual es uno de los derechos humanos. Pero los líderes del levantamiento y los actos violentos en la realidad no concordaban ni con su escepticismo ni con sus ideales. Además, Yeats era un poeta, no un hombre de acción, y por lo tanto se cuestiona y califica continuamente, como lo muestra su poema conmemorativo La Pascua de 1916:

...Was it needless death after all?

For England may keep faith

For all that is done and said.

We know their dream enough

To know they dreamed and are dead

And what if excess of love

Bewildered them till they died...

Este conflicto con la manera de lograr la independencia también se trasladó hacia su relación con Maud Gonne, por quien Yeats sintió una gran pasión. Su devoción hacia ella como mujer permaneció inalterada, e incluso encontró en ella uniones con lo místico. Pero había diferencias en relación con su figura pública. Como lo dijo el mismo Yeats: mientras que él sólo podía expresar su genio a través de un arte fuera de moda, ella sólo podía manifestar el suyo a través del culto a la violencia física.

En este contexto, un aspecto interesante ( como se mencionó en clase) , es la comparación entre México e Irlanda. Ambos países están situados junto a un vecino cuyo país es más extenso en tamaño y número de habitantes. También es mayor su poder económico, militar y político. Por lo mismo, existe una especie de resentimiento hacia esta influencia omnipresente del vecino poderoso. Esto puede transformarse en una resistencia hacia el colonialismo ideológico y cultural, con su aplastante eficiencia, o en un espiritualismo como defensa ante una civilización y una racionalidad ajenas. Encontré que algunas afirmaciones, aunque se refieren a Irlanda de fines del siglo pasado, también podrían ser aplicables a México: la primitiva vida en los campos, la soledad, la gran unión del clan familiar, el anarquismo individualista, la actitud sentimental hacia la historia, el semi-envidioso menosprecio hacia su vecino, la identificación de lo irlandés o mexicano con lo espiritual y de lo inglés o norteamericano con un materialismo burdo. Así como la leyenda celta llegó a convertirse en una panacea para Yeats, tratando de oponerle algo a la revolución industrial y al mundo de los soldados de Kipling, también en México se glorifica el pasado como una especie de compensación a las hazañas estadounidenses. En el aspecto religioso también existe la afinidad del catolicismo, así como cierta fijación materna en la Virgen María.

Otro aspecto interesante y muy original de Yeats lo fue su mística. Como introducción a este tema, citaré nuevamente a Louis MacNeice: "El mismo Yeats habló con frecuencia como si la función de la poesía fuera mística, y a veces trató de dar la impresión de que había tenido experiencias místicas ... se inclina a pensar en el poeta más como un sacerdote que como un santo. La poesía es un culto misterioso, un rito... No dudo que a veces practicaba su ritual por el ritual mismo, pero creo que su fidelidad a él se remonta a una intuición original de alguna realidad intangible..." Creo que alrededor de esta intuición de una realidad intangible, de una búsqueda de unión del todo, gira el misticismo de Yeats. En su Autobiographies escribe: "Soy muy religioso, y privado por Huxley y Tyndall... de la cándida religión de mi infancia me había forjado una nueva religión, casi una iglesia de tradición poética, de un fardel de historias y de personajes, y de emociones, inseparables de su primera expresión, transmitidas de generación en generación por poetas y pintores con alguna ayuda de filósofos y teólogos", y en su introducción a A Vision: "Quería un sistema de pensamiento que dejara mi imaginación en libertad para crear como se le ocurriera y, no obstante, hacer que todo lo que creara, o pudiera crear, formara parte de una única historia, la del alma."

Esta preocupación central por la búsqueda de un sistema concuerda con el rechazo que Yeats sentía por las influencias de la vida moderna, el realismo cotidiano y la ciencia, que convertían al hombre en un animal u objeto, vulgarizaban su vida espiritual y le negaban lo misterioso. Como también odiaba al racionalismo, trató de que este sistema fuera irracional y se opusiera a otros sistemas ya aceptados. Yeats buscaba una concepción que incluyera la continuidad de los valores y símbolos del pasado: "Pienso que la renovación de las creencias que es el principal movimiento de nuestro tiempo liberará cada vez más a las artes de su edad y de la vida, dejándoles cada vez más libres para perderse en la belleza y para ocuparse, como toda la gran poesía del pasado y como las religiones de todas las épocas, de las viejas creencias, mitos y sueños; en suma, de la acumulada belleza de la época. Creo que todos los hombres rechazarán cada vez con más fuerza la opinión que considera que la poesía es una crítica de la vida, y estarán cada vez más convencidos de que es una revelación de la vida oculta y, tal vez, lleguen a pensar que pintura, poesía y música son los únicos medios dejados al hombre en la Tierra para conversar con la eternidad." Es decir, desde el mundo en que vivimos aquí y ahora, se puede pasar o contactar al mundo de la eterna vida oculta, y uno de los puentes para hacerlo es la poesía. En el espíritu está la realidad primaria y última. Igualmente, las personas y las experiencias son manifestaciones de principios subyacentes, como dice Yeats en su artículo El otoño de la carne: "Nuestros pensamientos y emociones no son, con frecuencia, sino rocío desprendido de ocultas mareas que siguen una luna que ningún ojo puede ver."

Todas estas ideas y conceptos incluían una dialéctica que Yeats conservaría hasta sus últimas obras. En varios de sus poemas, Yeats toma posiciones distintas para conciliar rivalidades entre la eternidad y el tiempo, entre la realidad primaria y la realidad última, entre el ser y el llegar a ser, entre aspiración y logro, entre lo absoluto y lo relativo, entre sueño y realidad, así como en el antagonismo entre los seres cósmicos y los hombres.

En general, hasta este momento, la cosmovisión de Yeats había sido influenciada, aparte de las corrientes literarias, principalmente por las ideas de Platón, Plotino, Pater, Villiers de L’Isle Adam, de la cábala, del ocultismo, de la teosofía, del budismo esotérico y de la filosofía hindú. Posteriormente, el concepto dominante de su filosofía sería el de la totalidad del hombre y de la vida.

En conjunto con esta concepción total del mundo, Yeats comenzó a desarrollar su doctrina de la Máscara: "Mi mente empieza a derivar vagamente hacia la doctrina de ‘la máscara’, la cual me ha convencido de que todos los hombres apasionados están siempre, debido a sus ligas con otras épocas, históricas o imaginarias, en el lugar en el que pueden encontrar las imágenes capaces de estimular su energía creadora." Esta teoría consistía en que el hombre de acción es un soñador que abraza a su opuesto. En la misma acción dramatiza su sueño, y así es absuelto de las motivaciones de los espíritus animales o de una necesidad puramente mecánica: "La virtud activa que se distingue de la aceptación pasiva de un código vigente es, por lo tanto, teatral, ya que implica el uso conscientemente dramático de una máscara. Es la condición de una vida plena y ardiente. Constantemente se nota en las naturalezas muy activas una tendencia a la pose...porque su sentido moral no tiene elementos teatrales."

Las ideas y filosofías mencionadas anteriormente se pueden observar, por ejemplo, en su poema Los magos, del libro Responsabilities, publicado en 1914:

Now as at all times I can see in the mind’s eye,

In their stiff, painted clothes, the pale unsatisfied ones

Appear and disappear in the blue depth of the sky

With all their ancient faces like rain-beaten stones,

And all their helms of silver hovering side by side,

And all their eyes still fixed, hoping to find once more,

Being by Calvary’s turbulence unsatisfied,

The uncontrollable mystery on the bestial floor.

Este poema, junto con el de Las muñecas, es el precursor de su poesía filosófica. Yeats dice que los escribió tras "haber caído en la cuenta, una vez más, de que todo pensamiento se congela, convirtiéndose en algo distinto a la vida humana". Algunos elementos de este poema que nos remiten o aluden a este "algo distinto" son: all times, que alude a la eternidad, a algo que trasciende el tiempo; mind’s eye, que sería el tercer ojo en el entrecejo; appear and disappear in...the sky, nos indica que están y no están, son y no son, o que son visibles e invisibles, y aparecen del cielo, o sea, el mundo de la vida oculta, de la eternidad, contactando y haciendo un puente con el mundo del aquí y ahora; ancient faces, que pueden ser las caras de una persona vieja, pero también sugieren un pasado remoto, al igual que rain-beaten stones; once again, que nuevamente sugiere algo cíclico y repetitivo, o sea, que ya habían estado aquí. Creo que, en general, el poema trata de la búsqueda de la totalidad, y la oposición eternidad-tiempo es una muestra de la dialéctica metafísica de Yeats. Los magos también tienen que "rescatar" la parte de su totalidad que está en este mundo, ya que dependen de ello para lograr una síntesis o totalidad. Por lo mismo, aparecen y desaparecen, tratando de encontrar ese misterio incontrolable, es decir, desconocido incluso para ellos, en el suelo bestial, que podría ser la Tierra.

Más adelante, en 1925, Yeats publicó un libro, titulado A Vision, donde explica su sistema mitológico, basado en "mensajes de los espíritus" a través de la condición de médium de su esposa. El libro refleja su preocupación por elaborar un sistema, un plan para ordenar la realidad. En él, expone su doctrina de la Gran Memoria, similar a la anamnesis de Platón. Se trata de una especie de memoria universal, de la que nosotros somos una parte. Por lo tanto, la verdad puede ser conocida o encontrada, ya que está formada por un conjunto de valores que se remontaban al pasado.

En A Vision también existen uniones con la psicología. La Gran Memoria tiene un gran parecido al subconsciente colectivo de Carl Jung. De allí surge el anima mundi, una especie de principio eterno y espiritual. El ser humano sería una expresión de este principio. Yeats probablemente tomó esta teoría de Henry More, quien afirmaba que las abejas y los pájaros aprenden del animal mundi a construir sus panales y nidos. Estos anima mundi podrían equivaler a los arquetipos de Jung.

Otro aspecto psicológico en A Vision es la elaboración de la idea del hombre que desea su opuesto. Esto incluye, por ejemplo, la lucha con nosotros mismos, o la búsqueda del artista en pos de su opuesto que aparece en Los cisnes salvajes de Coole. Yeats "había observado este fenómeno en mismo, comprobando la existencia del hombre contemplativo que envidia la vida de acción. Siendo esto así, la poesía de un hombre, que es la expresión de sus deseos, tiende a ser, en cierto sentido, lo opuesto a su propia vida. Antes había escrito, en Per amica silentia lunae: ‘Cuando pienso en cualquier gran poeta del pasado... comprendo, si conozco los lineamientos de su vida, que la obra de un hombre es el vuelo, el escape de su horóscopo; su ciega lucha en la red de las estrellas... de la lucha contra los otros hacemos la retórica; de la lucha con nosotros mismos hacemos la poesía.’" (Como usted dijo en clase: "El arte, para Yeats, es un medio para unir los opuestos"). En su obra posterior, Yeats también hace una síntesis de los opuestos, pero dejando que éstos permanezcan vivos y válidos.

Para Yeats, esta búsqueda del opuesto está relacionada con la idea de la reencarnación, para la cual toma ciertas ideas del platonismo y de la filosofía hindú. La reencarnación a su vez está relacionada con ciclos históricos que se repiten cada dos mil años, después de los cuales el ciclo nuevo revierte la tendencia básica del ciclo precedente, y con los giros, realidades opuestas en constante tensión. Aquí Yeats se une con la teoría del conflicto creativo de Heráclito, quien pensaba que "el Universo tiene a su primera forma y a su contrario en un estado de alternancia permanente".

Estas ideas de Yeats pueden encontrarse en su poema The Second Coming, escrito en 1919. Están presentes los giros: Turning and turning in the widening gyre ... the centre cannot hold, así como el final de un ciclo de dos mil años y el anuncio de la llegada de otro: Things fall apart ...Surely the Second Coming is at hand ... twenty centuries ... Were vexed to nightmare ... what beast, its hour come round at last, slouches ... to be born?. También aparece nuevamente una imagen que se viene desde el mundo espiritual y eterno hasta el nuestro: Surely some revelation is at hand ... a vast image out of Spiritus Mundi troubles my sight. Al usar símbolos cristianos como la segunda llegada y el nacimiento en Belén, creo que Yeats insinúa: o el nacimiento de una especie de anti-Cristo, o la etapa final de un ciclo de veinte siglos that ...were vexed to nightmare by a rocking cradle, y la llegada de un nuevo Cristo, ya que cada ciclo nuevo revierte la tendencia del ciclo pasado. En este último sentido, el poema creo que es, en parte, un reflejo de las carnicerías de la Primera Guerra Mundial. También puede ser visto como profético, presintiendo la llegada de un desastre aún mayor que estaba por venir. En cualquier caso, son impresionantes las siguientes líneas:

Mere anarchy is loosed upon the world,

The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere

The ceremony of innocence is drowned;

The best lack all conviction, while the worst

Are full of passionate intensity.

Creo que estas líneas también reflejan la visión de la realidad o la política de Yeats. Existe una especie de inocencia romántica que tal vez viene del pasado, de la vida simple, y que es ahogada. Unos cuantos elegidos, una elite aristocrática (the best) indolente, que podría hacer algo en contra, no tiene ni deseos ni motivación de hacerlo, mientras que las masas, el vulgo (the worst) se dejan llevar por sus pasiones. Esto, aparte del contexto europeo, también me remite a la postura de Yeats con relación a Maud Gonne y otros revolucionarios en Irlanda.

Creo que existe una relación bastante fuerte entre Irlanda y el misticismo de Yeats. Esto se debe en parte a su conciencia de la tradición y a su visión de la historia, en donde, independientemente del tiempo y del lugar, que son recurrentes, cada persona puede desempeñar distintos papeles. Así, como pensaba que los hindúes eran esencialmente espirituales, también los campesinos irlandeses estaban en contacto con los dioses antiguos. En esta relación también influye la síntesis de creencias populares, hinduismo, cábala y otras filosofías y creencias que hace Yeats, así como su tendencia a concebir cualquier religión como una parte de cosmovisión más vasta. En sus poemas se siente constantemente una nostalgia por otro mundo, un mundo donde conviven: lo irlandés: el paisaje, la vida sencilla de los campesinos, el pasado romántico, las leyendas y los héroes mitológicos; la vida interior de Yeats: sus recuerdos, su pasión, sus sueños, su búsqueda de plenitud; y lo místico: un espíritu eterno, cíclico y oculto que está en constante relación con todas las manifestaciones, mundos y tiempos. Esta afirmación también la encontré en el libro Mitologías de Yeats, en la introducción de Fernando Robles, quien, hablando de lo irlandés y de lo místico en Yeats, dice: "Me parece muy claro que puede aducirse que en el intento de Yeats, tal como él sintió orientarse sus inclinaciones desde muy joven, había una unidad de propósito frente a estas dos zonas de inconformismo; pudiendo formularse la síntesis de ambos, más o menos, en el encaminamiento siguiente: Ayudar a fundar y a afirmar una personalidad irlandesa radicalmente opuesta a la herencia de la cultura británica; avivar y reafirmar su yo por la profundización hacia las raíces profundas de las formas de sentir de su pueblo; y esto hasta llegar a redefinir unos órdenes de valores nuevos que atañen no sólo desde lo moral hasta lo estético, sino también hasta un cambio o modelación de los fundamentos epistemológicos mismos en que se base la percepción, a fin de llegar a poder oponer formas con la frescura de lo salvaje, de lo orgiástico e inmediato frente a la aridez de lo analítico sistemático que predomina en el saber anglosajón o en las formas de hacer de este pueblo dominante." En síntesis, también en este aspecto, Yeats busca una totalidad.

En este sentido, la cosmovisión de Yeats me remite a otros poetas. Encuentro que tiene bastante en común con las correspondencias de Charles Baudelaire, quien también afirmaba la existencia de una sustancia universal desde donde emanan las cosas, las formas individuales. Por las limitaciones de nuestros sentidos, solamente vemos lo visible, los símbolos, sonidos, colores y perfumes que nos llegan desde un fondo desconocido. Pero lo visible y lo invisible vienen juntos. Como todo forma parte de esa sustancia universal, el hombre debe esforzarse en descubrir lo escondido, lo secreto y lo desconocido a través de lo visible, de las formas individuales. Cuando algo muere, esa forma se pierde pero la sustancia permanece y se vuelve energía universal, que es la manifestación de la energía primordial.

Al respecto, Octavio Paz daba la siguiente explicación: "Ante la progresiva desintegración de la mitología cristiana, los poetas no han tenido más remedio que inventar mitologías más o menos personales hechas de retazos de filosofías y religiones. A pesar de esta vertiginosa diversidad de sistemas poéticos - mejor dicho: en el centro mismo de esta diversidad -, es visible una creencia común. Esa creencia es la verdadera religión de la poesía moderna, del romanticismo al surrealismo, y aparece en todos los poemas, unas veces de manera implícita y otras, las más, explícita. He nombrado a la analogía. La creencia en la correspondencia entre todos los seres y los mundos ..." A continuación dice: "La analogía concibe al mundo como ritmo: todo se corresponde porque todo ritma y rima, ... correspondencia y analogía no son sino nombres del ritmo universal", y continúa: "La idea de la correspondencia universal es probablemente tan antigua como la sociedad humana. Es explicable: la analogía vuelve habitable al mundo. A la contingencia natural y al accidente opone la regularidad; a la diferencia y la excepción, la semejanza. El mundo ya no es un teatro regido por el azar y el capricho, las fuerzas ciegas de lo imprevisible: lo gobiernan el ritmo y sus repeticiones y conjunciones ... la analogía aparece lo mismo entre los primitivos que en las grandes civilizaciones del comienzo de la historia, reaparece entre los platónicos y los estoicos de la Antigüedad, se despliega en el mundo medieval y, ramificada en muchas creencias y sectas subterráneas, se convierte desde el Renacimiento en la religión secreta, por decirlo así, de Occidente: cábala, gnosticismo, ocultismo, hermetismo."

Muchos de los símbolos que aparecen en los poemas de Yeats me parecieron muy interesantes y originales. Con relación a ellos, Yeats dijo en 1900: "El poeta esencial y de ideas puras debe buscar en los medios tonos que se vislumbran de símbolo a símbolo, como buscaría el fin de la tierra, todo lo que el poeta épico y dramático encuentra de misterio y de sombra en las circunstancias accidentales de la vida." Entre estos símbolos encontramos a los locos, los libertinos y los vagos (que siguen a las estrellas), las grullas, las aves solitarias como la garza, el halcón, el águila y el cisne, los santos, la rosa, la esfera, la torre, la escalera de caracol y Bizancio. A muchos de estos signos Yeats les dio un significado que los trasciende, como, por ejemplo, en Leda and the Swan. Algunos de estos símbolos también son ambiguos, y hacen que algunos poemas, como dice Louis MacNeice, "acaben por ser oscuros debido a su carácter simbólico. Tal simbolismo es la causa común que determina la oscuridad de la poesía moderna; baste con mencionar a Rilke. Al aumentar la aceptación del inconsciente, los poetas han permitido el libre fluir de las imágenes que les parecen significativas, pero cuya significación no pueden definir."

Otros aspectos que le dan originalidad a la obra de Yeats, aparte de los ya mencionados, podrían ser: el solitario impulso de placer que al parecer sentía sobre todo en su primera época, al igual que Parnell, el héroe solitario que fue su ideal; su gran impulso vital, su tristeza, su anhelo y su pasión que permanecieron con él durante toda su vida; su concepto de que el papel de una mujer hermosa consiste en ser hermosa y por lo tanto no debe involucrarse en cosas del intelecto, en especial, de las opiniones políticas y de la razón crítica; y sus ideas sobre el arte: "Lo que lleva a los hombres comunes al arte es lo mismo que los mueve en la vida real"; "Lo que es más elevado en poesía sólo se logra cuando el soñador se escapa de la realidad, o cuando el hombre común se eleva sobre ella. En todos los grandes poetas se combinan ambos elementos; esto es, se encuentran supremamente absortos en la vida y, sin embargo, con la fuerza de su fantasía logran siempre superar las cosas simples y llanas." También es interesante su concepto de que el hombre de acción es un artista, que "el papel del artista es análogo al del santo puesto que nos brinda algo precioso, no como el santo, renunciando al mundo, sino sumergiéndose en él, aun en toda su inmundicia y horror", así como su convencimiento de que el arte puede modificar la visión del mundo del hombre, y con ello, indirectamente, tener influencia en sus actos. A éste respecto, y resumiendo la concepción artística de Yeats, T. S. Eliot dijo: "Born into a world in which the doctrine ‘Art for Art’s sake’ was generally accepted, and living on into one in which art has been asked to be instrumental to social purposes, he held firmly to the right view which is between these, though not in any way a compromise between them, and showed that an artist, by serving his art with entire integrity, is at the same time rendering the greatest service he can to his own nation and to the whole world."

En una parte de la última carta del volumen Letters of W. B. Yeats, él dice: "Sé con certeza que no me queda mucho tiempo. He rechazado todo lo que pueda ser rechazado para poder decir cuanto tengo que decir, ... Me siento feliz y, creo, lleno de energía, una energía de la que había desesperado. Me parece que he hallado lo que ansiaba. Cuando trato de meterlo todo en una sola frase digo: ‘El hombre puede encarnar la verdad, pero no puede conocerla’. Debo encarnarla en la consumación de mi vida. Lo abstracto no es vida, y en todas partes muestra sus contradicciones. Puedes refutar a Hegel, pero no al Santo o a la Canción de Seis Peniques." Creo que vale la pena rescatar lo que Yeats, al final de su vida, dice: que la verdad no se puede conocer, que la vida no está en lo abstracto y que está llena de contradicciones. Esto puede ser una lección para muchos de nosotros, sobre todo porque, al igual que Yeats, le dedicamos bastante tiempo a la búsqueda de alguna especie de verdad, o de un sistema total. Igualmente, creo que, para un poeta que admiraba a los hombres de acción, en parte porque él no lo era, supongo que no debió haber sido fácil admitir que lo abstracto no es vida. Claro que, para juzgar eso, deberíamos haber vivido su vida. No quiero sumarme a sus críticos. Por lo menos, Yeats luchó a su manera contra lo que sintió como la corrupción espiritual de su época, trató de reconciliar lo perecedero con lo permanente, lo fragmentario con la totalidad, de descifrar los mensajes escondidos, los momentos reveladores de la naturaleza y de la vida, y estuvo "dispuesto siempre a ensayarlo todo... en verdad, todo, desde Hegel hasta Madame Blavatsky."

Para terminar, escribiré una cita de Carl Jung, que por alguna razón me hizo recordar a Yeats: "Al crecer el conocimiento científico, nuestro mundo se ha ido deshumanizando. El hombre se siente aislado en el cosmos, porque ya no se siente inmerso en la naturaleza y ha perdido su emotiva ‘identidad inconsciente’ con los fenómenos naturales. Estos han ido perdiendo paulatinamente sus repercusiones simbólicas. El trueno ya no es la voz de un dios encolerizado, ni el rayo su proyectil vengador. Ningún río contiene espíritus, ni el árbol es el principio vital del hombre, ninguna serpiente es la encarnación de la sabiduría, ni es la gruta de la montaña la guarida de un gran demonio. Ya no se oyen voces salidas de las piedras, las plantas y los animales, ni el hombre habla con ellos creyendo que le pueden oír. Su contacto con la naturaleza ha desaparecido y, con él, se fue la profunda fuerza emotiva que proporcionaban esas relaciones simbólicas." A veces, mientras hacía el trabajo, tuve la sensación de que Yeats intuía algunos de estos espíritus y oía los ecos del pasado. Ojalá que así haya sido.

 

BIBLIOGRAFÍA : - Brooks, Cleanth, El misticismo latente en la literatura moderna, Editorial
Nova, Buenos Aires, 1970

 

Nota de la Redacción:

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