BALADA
AL CLARO DE LUNA
Por
Marie Christine MARSELLA ROMERO
La autora es de nacionalidad Francesa, especializada en Sexología y Egresada
del Curso de Especialización en Psicología Analítica. Promoción 2.001
« L’ homme n’est qu’un roseau ( ... ) mais c’est un roseau pensant » .Blaise Pascal (1623 - 1662 )
Plaza Francia .......Buenos Aires
Estaban
ahí, concentrados, preparando y
despertando sus cuerpos para entrar en escena.
Los
espectadores que se habían ido
agrupando estaban atentos sabiendo
que el espectáculo estaba por comenzar. No se habían equivocado,
de repente la música que venía
de las profundas entrañas del bandoneón como un gemido
se imponía patética, fatalista,
libre y conquistadora.
Este sonido, como un estremecimiento de
vida, con su atmósfera lánguida, emotiva y misteriosa nos envolvía
dentro de una esfera íntima y hechizante.
Estábamos listos para la invitación a un viaje, viaje hipnótico a otro espacio, a otro tiempo, a otra dimensión.
¿Pero lo sabíamos?
Desde
una postura erguida, fiera, con un gesto discreto de la cabeza, ella lo invitó.
Seducido y halagado el aceptó la invitación.
Vestido de negro, con un aspecto altivo, casi
tenebroso pero expresivo, parecía decirle “ aquí estoy yo”, ante
su mirada sostenida y determinante había respondido “presente”.
La
tomó en sus brazos, sin una palabra. Se habían posicionado
con precisión para que el
cuerpo de cada uno rozara el cuerpo del otro, y desafiando lo prohibido se armó
la pareja.
Y el tango tomó vida!
Ella,
esbelta, con zapatos negros de taco aguja, había vestido o más bien
desvestido sus piernas finamente modeladas, con elegantes
medias negras de red que dejaban pasar a través de su trama todos los
fantasmas errantes de los espectadores.
Su negro vestido ajustado, insinuaba
algunas tranquilizantes redondeces, el más mínimo movimiento de la
tela acariciaba la pierna.
Eran
bellos!
Enlazados
cuerpo a cuerpo, cada uno en su volumen ocupaba su espacio, habían eliminado
toda distancia que pudiera separarlos, parecían dispuestos a entenderse.
En una implícita conexión íntima, él, ligeramente hacia
atrás de su pareja, había apoyado su mano derecha entre los omóplatos y su
cintura. La de ella descansaba sobre su hombro derecho y
las dos manos reunidas, suspendidas en el aire, ligeras
y distendidas creaban un tercer volumen virtual, como algo no dicho,
discreto pero muy presente, porqué el tango se baila en una relación de tres
volúmenes.
Era como si la música externa se armonizara con la música
interna, dejando espacio al silencio para que se manifestara la respiración
de ambos “Yoes”.
Estaban reunidos en una profunda intimidad,
física y emocional, en estrecha relación con la melodía que les permitía
mantener el ritmo, una música sensual plena de insolencia y de pasión.
Con
un movimiento liso y suave, se
deslizaban sobre la punta de los pies, plenos
de elegancia, las piernas semiflexionadas en alerta, listas para responder al
estímulo del otro y jugar el juego de la improvisación.
Como
verdaderos calcos anatómicos, encastrados uno dentro del otro, en un juego
oscuro, sutil y discreto, sus miradas se cruzaban
y parecían penetrar una dentro de la otra.
En
el tango, la parte superior del cuerpo, la que lleva el nombre de cuerpo dramático,
es el lugar donde se expresan las
emociones a través del juego de las miradas y de los gestos, en tanto que la
cintura funciona como una articulación entre la parte superior y la inferior
que se llama el cuerpo expresivo, es el que permite expresar con el juego de
las piernas, el virtuosismo de los bailarines.
Sus
caras brillaban con miles de
matices de vida y de malicia.
Unidos
uno con el otro, moldeados uno con el otro,
pero no idénticos ni fusionados, eran
una unidad, una complementariedad de uno más uno. El espectador sólo
observaba una imagen, pero si
en algún momento uno de los dos era
más visible, era porqué la
pareja había perdido su unidad.
El
tango es una danza sensual, caliente,
osada y deliciosamente provocativa.
Sus
manos se acariciaban, sus cuerpos ondulaban. Cada uno ocupaba perfectamente su
lugar en el fuego creador de la danza y de la música.
En
una intima relación, los cuerpos
y los movimientos se inscribían dentro de un triángulo virtual, armónico,
sin esfuerzo pero sin perder nunca
la tensión necesaria y suficiente, encadenando y desencadenando los pasos y
las combinaciones.
Ese
arte parecía tan sencillo y
perfecto porqué habían logrado la
maestría.
Milagro...Distancia de los cuerpos reunidos que se separan
y sin embargo se reencuentran!
Parecían
percibir el tango desde el interior; Fluía como una danza natural, en círculos,
sin brusquedad, con movimientos felinos, presentes y flexibles, siempre en
alerta para adaptarse el uno con el otro.
Estaban
siempre dispuestos, listos!
Esto parecía tan simple y natural.
Como todo el resto del cuerpo, en un “mudo juego sin palabras” las cuatro
piernas dialogaban entre sí. De tanto en tanto, uno se introducía en el
espacio del otro, enlazando sus piernas entre las piernas de su pareja.
A
veces, en un movimiento envolvente, todo en sensaciones, ella dibujaba curvas
con su cuerpo ondulante y lo rodeaba como lo harían brazos benevolentes y
protectores.
Los cuerpos parecían hablarse con sus propias palabras, un
lenguaje ya escrito, imborrable, arquetípico.
Daban la impresión de flotar, ligeros, aéreos, trasmitían
su alegría y el placer de bailar. Parecían auténticos.
De sus cuerpos, verdaderas herramientas de comunicación,
emanaban gestos delicados, elegantes, audaces y sinceros. De su respiración
serena, surgía un lenguaje en donde la creación y la improvisación danzaban
como una unidad.
Aún el juego de la provocación, del misterio, de la realización del
designio, de los dibujos coreográficos, fluía sin tropiezos, siempre
expresivo, sostenido y nunca monótono. Esta expresividad parecía manifestar
la vida con sus claros y
oscuros, sus diferentes tonalidades, sus
ocultas nebulosidades y dramatismos.
El tango es una danza para “leer” y para interpretar, porqué el tango es un mito.
¿Pero
que podemos decir del mito, como lo podemos definir?
El
mito es primero un relato que se construyó en base a la capacidad de
simbolizar del ser humano. Con el correr del tiempo la humanidad, sin darse
cuenta de sus propias proyecciones, personificó los elementos naturales que
constituían su entorno.
Por
ejemplo, a la tierra le dieron el nombre de Gea que corresponde al principio
femenino, en tanto que al sol, principio masculino, lo nombraron Urano. Ambos
se casaron, tuvieron muchos hijos y vivieron numerosas aventuras. Dicho en una
forma muy simple, es así como nacieron las narraciones míticas que vieron la
luz llevando en sí significaciones implícitas.
Es un modo de humanizar y de adaptar lo supra humano, lo
inmensamente grande e incluso inquietante de las leyes de la naturaleza que
nos provocan tanto respeto. Gracias a todas estas
divinidades podemos vivir nuestra aventura humana.
Los mitos surgen solos, el ser humano es un fabricante de mitos. Ejerce una función mitopoyética que es parte de su condición humana.
Son
como una entidad viva que brota del inconciente colectivo que existe en cada
uno de nosotros, una parte intrínseca de nosotros mismos, como lo cita V.
Rubino en su libro Símbolos, mitos y laberintos:
“La
historia no hace al mito,El mito hace a la historia,El mito es la historia”.
La
tonalidad mítica corresponde al arquetipo,
porqué éste es preexistente a
lo fenomenológico.
Esto
nos lleva directamente a definir que es el arquetipo y el inconciente
colectivo.
Para
Jung, desde su visión cósmica y traspersonal, el arquetipo es una parcela
del inconciente colectivo, es la herencia psíquica de la especie humana. Es
el reservorio de nuestra experiencia, el conocimiento innato que nos acompaña
desde nuestro nacimiento y seguirá haciéndolo
a lo largo de toda la vida.
Hablar de ideas innatas y heredadas es hablar de
posibilidades de ideas. Lo que se hereda no es la imagen, es la estructura
como potencialidad instintiva, es una herencia potencial y ancestral, el
potencial latente de la psique.
Por
ejemplo, el arquetipo de la madre se capta
por medio de las proyecciones a través de una experiencia real con la
madre.
Es
una matriz, un modelo colectivo de acciones y reacciones. Son los esquemas
ordenadores y organizadores de nuestras reacciones humanas, una suerte de
molde virtual que se va a activar cuando se encuentra con los elementos psíquicos
humanos.
El
arquetipo simbolizado es un puente entre el inconciente y el conciente.
Podemos percibirlo intuitivamente a través de sus ideas, de sus imágenes, lo
deducimos porqué no podemos verlo, lo reconocemos por sus efectos: por los
frutos se reconoce al árbol.
Los arquetipos son el contenido del trasfondo de la
historia humana, ya que el inconciente colectivo es inmutable, no cambia jamás.
Son los modelos fundamentales de la formación de los símbolos,
son un principio, una conformación energética,
dinámica y transpsicológica. Contienen la energía y toda la energía que
viene del psiquismo viene del arquetipo.
Esta libido ( Elan vitae ), se distribuye a través de los
símbolos que la canalizan para que aparezca la imagen simbólica.
Sin
símbolos no hay posibilidad de que se manifieste el arquetipo.
Los símbolos son bipolares y como unidad sintética unen
su expresión manifiesta y su significado oculto.
Cassirer
Detrás de lo manifiesto se esconde un sentido más
profundo, una imagen oculta a develar.
Emergiendo
del inconciente colectivo, el símbolo es un producto puro de los procesos psíquicos
y penetra nuestras actitudes frente a la vida. Tiene un valor psicológico e
igualmente un carácter social porqué
orienta nuestras energías en nuestra vida social y en
nuestras actividades.
En función de los tiempos, de la cultura de la sociedad
de la época, el símbolo se disfraza y aparece en las formas más
variadas. Tiene su propia realidad histórica.
También, es muy importante el aspecto ontológico porque es el modo que el hombre, aún sin saberlo, articula y manifiesta su modo de ser y de experimentar su propia naturaleza.
Ese
ser humano propulsado a la realidad del mundo externo, con su propio mundo
interno puede activar numerosos arquetipos.
Cuatro
son fundamentales.
El
arquetipo de la Sombra, incluido el de la Persona, el arquetipo del Anima y
Animus y el arquetipo del Selbst, que es el arquetipo de la Individuación.
Para C.Jung este es un tema central en su teoría y
llama arquetipo de la Gran Madre a la Madre
Universal, una Madre arcaica, una clase de Diosa Madre, una divinidad
femenina que representa a través de su bipolaridad una potencia contrastada
pero omnipotente.
Fecundadora, nutre como una madre infinitamente buena y
devastadora, destruye como una madre infinitamente
mala.
Es esta Madre potente y primordial la que origina todas las
cosas. Este arquetipo se actualiza a través de la madre real, es el símbolo
de la Matriz Universal.
La Sombra está muy ligada al instinto (elemento biológico
del arquetipo), son los aspectos desconocidos para el “Yo”, es nuestro
lado oscuro, reprimido y no vivido por el “Ego”. Es, igualmente, todo lo
que está en nosotros y a lo cual no podemos acceder directamente.
A menudo se manifiesta en actos impulsivos e involuntarios.
Ninguna persona puede avanzar en el camino de su auto conocimiento sin tomar
conciencia de las manifestaciones de su Sombra personal.
Asimismo,
contiene elementos colectivos y esta Sombra colectiva aparece más fácilmente
en las relaciones grupales y en los grandes movimientos
populares.
Cuando
más encerrados estamos en la Sombra (sin conciencia de ella), más nos va a
perseguir y dominar. Es el rostro interno de nuestra psique, la zona más
oscura.
Es la contrapartida inconsciente de nosotros como sujeto
conciente.
En cuanto a la Persona, es el rostro externo de nuestra
psique, es nuestra Máscara social. Es la imagen de nosotros mismos que
queremos proyectar a nuestro entorno. Y así como el hombre es un
animal fabricante de símbolos, lo es también de proyecciones. Es un
elemento absolutamente indispensable porqué permite nuestra adaptación al
grupo social al que pertenecemos.
No se puede decir que sea negativa, salvo en el caso que
haya una identificación masiva con ella y es en este momento en que la Máscara
invade al “Yo” y eclipsa los
otros aspectos de su personalidad. Entonces,
el hombre se aliena a sí mismo. Liberarse de la identificación
proyectiva es una tarea muy difícil.
Tomar conciencia de esa Máscara es tomar conciencia que
estamos escondidos detrás de un falso self.
La proyección es completamente inconciente, es como una
tela de araña que tejemos para aprisionar al otro.
Cuando esta proyección se hace sobre una persona del sexo
opuesto, es una proyección de la Sombra de Anima o Animus.
Este arquetipo Anima-Animus es absolutamente fundamental,
es un concepto empírico que engloba al mundo existencialista y al mundo psíquico.
El
Anima es el componente femenino en
el hombre. El conciente masculino convive
con una dimensión femenina inconciente.
El Animus es el componente masculino en la mujer. El
conciente femenino convive con una dimensión masculina inconciente.
Ofician
de pasarela de reencuentro entre un hombre y una mujer, así como también
entre un hombre y su ”mujer interior inconsciente” y entre una
mujer y su “hombre interior inconciente”.
Son dos dimensiones contrarias que llevan al
reencuentro eventual de los dos sexos. Es el impulso que permite la
relación de la pareja interna y de la pareja externa.
El
principio masculino es todo lo
que concierne a la lógica, la racionalidad, la discriminación, las
opiniones, el principio Yang, la luz, el sol y el Logos.
El
principio femenino es un motor
de relaciones, une, contiene, es lo que permite el reencuentro profundo con
uno mismo y con el otro, es el mundo de las emociones, la oscuridad, la luna,
el principio Yin y el Eros.
De
igual manera, el Animus de la mujer se forma a partir de las experiencias con
el padre, las diferentes imágenes de hombre y el Animus en sí. Todo esto va
a crear inconcientemente en la mujer la imagen interna del hombre.
Estas
experiencias fluctúan de acuerdo con los valores de la época.
La
primera proyección se hace con la madre, tanto en sus aspectos oscuros como
luminosos. El primer “otro” para ambos es el padre.
Para las mujeres, las reacciones masculinas le permiten develar su propia
personalidad femenina con sus claros y oscuros.
Anima-Animus
nos ayudan a regular el tipo de relación que tenemos con nuestro inconciente.
Es el arquetipo puente entre estos dos mundos.
Todos los seres humanos poseen las cualidades del sexo
opuesto, en su aspecto positivo y/o negativo, no sólo en el plano biológico
sino también en el psicológico, en tanto a lo que hace a los pensamientos,
las actitudes y los sentimientos.
Como
toda fuerza arquetipal si no se la integra tenderá a proyectarse. En este
caso, el hombre proyecta su Anima sobre todas las mujeres de su vida, no
controla nada, es un proceso que supera largamente la competencia de su
conciencia. Es lo mismo en la mujer.
Romper con una proyección es un trabajo muy complejo
porque siempre hay un objeto que confirma la proyección. Uno puede pensar que
son las características reales del objeto, pero la proyección es
“inteligente” y siempre busca un objeto que le corresponda.
El
“Yo”, el “Ego” es el centro de la conciencia y a medida que el
“Yo” va integrando Anima/Animus,
la Sombra....etc a través de la
confrontación, se va a producir una ampliación de conciencia.
Es
una confrontación dialéctica que
lleva a una transformación. Se hace gracias al “Yo” que permite ordenar
los desordenes interiores, integrar lo que está disociado y “limpiar” las
proyecciones... y resolver algunos Complejos.
La transformación
va a liberar un quantum de energía psíquica que podrá ser utilizada para “otras
cosas”.
Para Jung, los Complejos son pequeñas
personalidades independientes, despegadas de la conciencia, autónomas y
con una alta tonalidad afectiva. Forman parte del inconciente personal
pero su núcleo es arquetipal. Tienen voluntad propia,
salen cuando quieren, no se someten al “Yo”. Determinan y
precondicionan ciertas actitudes. Cuando se presenta una carga emocional, el
Complejo se cónstela alrededor de la emoción
y presiona a la conciencia. Son incompatibles con ella y pueden
desplazar parcial al “Yo” o
totalmente, lo que es más grave.
Los
Complejos están en la Sombra personal, se pueden negar, es decir no se trata
de un desconocimiento sino de un no reconocimiento.
Son indispensables para la vida psíquica, sino estaríamos
“muertos”. Nuestra vida psíquica estaría paralizada.Indican que algo no
va, es una dificultad pero es también una posibilidad para superarla.Son
patológicos sólo cuando uno ignora su existencia.Si tomamos conciencia de lo
que nos quieren decir nos permiten avanzar.
Cuando un niño nace, es primero sí mismo, auténtico,
después aparecen las disociaciones debidas a la confrontación con el mundo,
pierde su “completud”, pero cuando llegue a la edad adulta tendrá que
recuperarla, es decir “volver a lo que es”, permitiendo a su
conciencia englobar el máximo posible de material inconsciente. Es lo que se
llama proceso de Individuación.
Este
trabajo de sentirse más “entero”, más “completo” es una
autorrealización y coincide con
la noción de libertad.
En el caso contrario se alienará a si mismo, podríamos
decir estará “fuera de él” en completa oposición a lo
que es realmente.
El “Yo” es
un Complejo de percepción, de imaginación y de representación, nos da la
memoria de lo que somos. Cuando se cierra a la trascendencia la posibilidad de
expansión de la conciencia se reduce a nada.
El
sentido del Complejo tiene una finalidad que tiene que ver con la auto curación,
la búsqueda de la autenticidad, es decir ser uno mismo.
En la transformación, el Complejo se libera y en ese
proceso evolutivo de la psique libera
la energía psíquica capturada que puede fluir más libremente.
La noción de trascendencia es una noción de unión de dos
polos hacia un tercero, gracias a
las leyes energéticas de la psique.
Jung
designa al proceso de Individuación con el nombre de arquetipo del Centro, el
Selbst, es la síntesis de la lucha constante de los opuestos en el hombre.
Avanzar en ese camino es ir en busca de la autenticidad, es darle a la psique
una personalidad que se acerque más a la totalidad.
Parecería que con esta simplificación esquemática de
ciertos conceptos de la teoría junguiana
nos alejamos de la pregunta inicial:
¿Que podemos decir del mito, como lo podemos definir?
En
realidad no nos alejamos, porqué el mito tiene toda la fuerza arcaica, todo
lo primitivo que está dentro de nosotros que viene directamente del
inconciente colectivo, con el vasto abanico de los arquetipos que lo nutren.
Tiene una característica de veracidad, habla de una
verdadera realidad, de experiencias vividas.
Las estructuras arquetipales del mito están
permanentemente presentes y a lo largo del relato, aparecen
en filigrana como una
columna vertebral.
La historia, el “hic et nunc”
es el desencadenante del evento que aparece ante nuestros ojos.
Dentro
de esta línea general de comprensión es posible captar un sentido de la vida
que permita al ser humano amplificar su nivel de conciencia , en tanto y
cuanto el hombre preste atención al mito y extraiga de él su aspecto pedagógico.
Es
decir, a la luz de la contemporaneidad es necesario interpretar las imágenes
que se nos presentan a fin de centrarse y crecer de acuerdo consigo mismo –
el micro cosmos – y con su cultura y el universo – el macro cosmos –.
Socialmente
su fuerza es importante porqué aglutina a las personas. Identificarse y
reconocerse, es un factor importante de la identidad cultural.
Y el tango no escapa a esta regla, forma parte de la tradición.
Es
argentino.
Es
Argentina.
Es
un mito moderno.
En
1880 la República Argentina tenía inmensos territorios despoblados,
representaba una acogedora tierra de esperanza para las corrientes
inmigratorias que soñaban encontrar un pedacito de paraíso para instalarse
con sus familias . Los extranjeros venidos de los más diversas partes del
mundo, sobre todo españoles e italianos, aportaron sus sueños, sus
costumbres, su cultura y poco a poco se integraron en este nuevo espacio que
generosamente les abría sus brazos a todos y para todo.Fueron recibidos con
mucho calor y fervor pero rápidamente empezaron a aparecer los problemas.
La ciudad de Buenos Aires no estaba preparada para recibir
este alud de inmigrantes que se aglutinaron en los “boliches” de los
barrios periféricos y entre copa
y copa clamaban su decepción y
sus quejas.
El tango danzado y escrito iba a nacer como una respuesta a
la excitación de los cuerpos, del humo y del alcohol, como denuncia del engaño,
del fracaso, de la decepción, de la traición y de la muerte de los sueños
de los inmigrantes, así como del no-cumplimiento de los proyectos con que la
tierra prometida los había ilusionado.
Europa
estaba sacudida por eventos dramáticos y no había posibilidad de regresar.
El
tango habla de una historia universal, es el síntoma del abandono, de la
soledad dolorosa, del desencanto.
El
tango es patrimonio cultural de la Argentina, su carta de identidad.
Si
uno piensa en Argentina, entre otras cosas, uno piensa en el tango.Si uno
piensa en el tango, automáticamente uno piensa en Argentina.
Es
el lenguaje del pueblo argentino a principios del siglo pasado. El título de
la letanía podría ser: “Pobre mi madre querida”.
La
estructura es simple :
Hay
un protagonista pasivo, marginal.
La
mujer es un tanto ligera.
El
lunfardo es el idioma usado como lenguaje
secreto, como una estructura de comunicación que les permitía entenderse y
huir de la policía, era el lujo de una pequeña trasgresión.
La mujer del tango es una interpretación junguiana arquetipal.
La
primer mujer, la madre, es la
madre querida, idealizada, inmaculada, es Europa, sobre todo Italia y España.
La
segunda mujer es una mujer degradada, el protagonista la considera como una
“hembra”,a la que no le tiene respeto.
Es
la historia del fracaso de los inmigrantes para los que este dolor es
intolerable, proyectan la culpa sobre su compañera que es una portadora de
ilusiones y de engaños.
El
“héroe” del tango es pasivo, defraudado, sufriente , lleno de dolor, se
siente una víctima.
El
mito del tango escrito hace al protagonista
introvertido, muy replegado sobre sí mismo. Lo abandonaron pero no es
culpa suya.
En
la introversión, el tema del poder (que forma parte de los tres instintos
fundamentales del hombre) “ esta presente”
justamente por su ausencia.
El
poder es la madre patria.El protagonista trata en vano de afirmarse.
Argentina
juega aquí el rol arquetipal de la mujer subestimada.
Es un país machista con un Complejo maternal negativo muy fuerte.
Por
un lado tenemos la culpa que forma parte del juego de este Complejo maternal
edípico, con la buena madre que nunca debiéramos haber dejado,... la pobre!
Y por el otro, se señala a la compañera como alguien que perdió sus
cualidades protectoras, la mujer devoradora,
que lo abandonó.
Son
las estructuras que funcionan muy bien en los países machistas, así como
también de los que están muy viceralmente pegados al futbol. Ambos responden
a esta estructura edípica.
Este
hombre seductor, escondido en su Máscara programada como viril, el pelo
“engominado”, activa con mucha fuerza el Anima negativa del arquetipo
mismo, no controla nada, no integra nada.
Los
aspectos competitivos están muy presentes, atacado, se siente en peligro, su
Anima se “complejiza”.
Su defensa es rivalizar a través de la seducción para que
no aparezca la hipersensibilidad típica femenina.
Se siente atacado en su propia vanidad.
Su
aspecto competitivo está para mostrar que es un hombre fuerte, corajudo., de
hecho, juega con un Eros negativo
y con un Logos desactivado.
La
seducción es una forma primaria de contacto y cuando es la única estrategia
es un arte menor.
Los
hombres altamente competitivos que no han
trabajado su Anima desde el interior, se
sienten atacados y reaccionan como lo haría una mujer desde su Persona, con
hipersensibilidad y mal humor. Es un comportamiento Ying.
La
madre simbolizada es el café, el “boliche”, aquí se encuentran y todos
hacen lo mismo: se lamentan, se emborrachan y ”lloran”
sus penas. Su unión les da una falsa fuerza de protección y toda
imitación es una anti-Individuación.
Las
letras del tango hacen referencia a una idiosincrasia del adolescente
inmaduro, es un estado regresivo que lo lleva a crear una conducta ambigua. No
puede elegir cual podría ser su parcela de libertad. Para esto tendría que
revelarse contra esa pobre madre que él abandonó un día, pero la culpa es
demasiado fuerte y es mejor proyectarla, con lo que impide su crecimiento.
El
único elemento de valor es el “boliche” que representa simbólicamente a
la madre y también es la
confirmación permanente del fracaso y del estado de víctima.
El
hombre promedio argentino encerrado dentro de esta satisfacción regresiva y
arcaica, ha quedado empantanado y
prisionero en su rol de hijo, esperando al padre que venga
a salvarlo y llorando a la “madre querida”.
Tanta introversión ha esfumado el sentimiento comunitario,
dejándole al egocentrismo el rol
preferencial.
El
protagonista de este tango, no
tiene un trabajo estable y vive en la pobreza y cuando hace alusión a la
mujer la califica peyorativamente, por lo cual está muy lejos de un proceso
de integración de los principios Anima – Animus.
Es
el triste modelo histórico de una gran parte de la
Argentina que, a pesar de sus grandes potencialidades,
no crece como podría hacerlo.
Esa
tendencia a quedarse en el pasado, a condicionarse al fracaso y evitar
cualquier clase de auto-cuestionamiento hace
que la Sombra este muy presente, se la “ ve y se la siente”.
La Argentina es un laberinto que se hace muy visible en el
tango cantado, pero no es más que un símbolo de nuestros tiempos del que
nadie se escapa en mayor o menor grado, en todo el planeta.
En
la Argentina, parece no haber una
“verdadera” figura femenina, porque dentro del inconciente colectivo la
mujer es una trampa fatal a
evitar.
La
pérdida de una identidad dentro de un mundo anónimo lleva a una alienación
social, lo que redunda en una
pérdida de subjetividad, es decir vivirse y hacer vivir al otro como
un objeto.
Son los resultados de una masificación que tiene
como fondo la queja plañidera y la eterna lucha de poder entre dominante y
dominado, entre verdugo y víctima.
Aún
hoy, esta Argentina muy perceptiva e inteligente
mira sin ver, esperando al padre salvador, al Mesías. Es el yang que le hace
falta.
Actualmente muchos regresan a la tierra de sus ancestros, a
la tierra prometida de origen. Desde un punto de vista arquetipal, van a
cumplir el sueño escondido detrás de la queja y del dolor
de sus mayores que no pudieron hacerlo.
Los
que se quedan esperan y sueñan días
mejores como los que fueron, pero cuando uno para el tiempo para quedarse
agarrado al pasado, o a lo conocido, no puede devenir.
La única posibilidad es cambiar la actitud mental para que aparezca
otro mito, porqué el del tango cantado es un mito degradado, no ofrece
ninguna solución.
El protagonista de este mito, poco productivo y muy pasivo, no es un héroe, su impotencia lo hace un antihéroe, un perdedor.
Plaza
Francia .......Buenos Aires
Regresé
a la plaza, los bailarines todavía estaban allí, el bandoneón continuaba
desgarrando su música melancólica, caliente y
hechizante que vibraba en y entre nosotros. Sus
ciento cuarenta y dos notas producían una melodía que nos envolvía. Ninguna
palabra interrumpía la balada.
Con
una presión constante, suave y cuidadosa de la palma de su mano derecha, el
bailarín estimulaba la espalda de su compañera. La calidad de este toque era
tan precisa que ella podía percibir las sensaciones que fluían de él. La
estimulación devenía intención
en un código de compresión que decía: “donde” y “como”.
Ella,
con una escucha atenta, no sometida y
en un intercambio abierto, permitía este encuentro. Podía significar “sí”
o “no”. Este permanente estado de alerta les permitía adaptarse el uno
con el otro y el uno por el otro. Esta interrelación en la que nada era rígido,
era una actitud de libertad que llevaba a la unión tanto de la pareja externa
como a la interna.
Sería interesante jugar con la oposición que existe entre los textos del
tango tradicional cantado y la
sola coreografía de esta danza cuyos gestos parecen contradecir las palabras.
Pero no lo siento así, creo que completan una evolución favorable.
Con
la influencia de Astor Piazzola (1921-1992) el tango se liberó de la
palabra y tiene mucho más que ver con esta imagen de los dos bailarines de
Plaza Francia, la imagen simbólica
de dos cuerpos que bailan una relación verdadera, con esta música de fondo
que despierta las emociones, los recuerdos, los sentimientos. Es como una
ampliación de la respiración de los bailarines, el símbolo de una memoria
reactivada.
Sería
interesante también darse cuenta que en este baile se juega simbólicamente
un reencuentro de dos cuerpos, de dos individuos, de un hombre y de una mujer
que se unen con fineza y elegancia, se enlazan en una opción trascendental
cuando los textos no hablan mas
que de soledad, engaño y abandono.
Cuando
Pandora, la primera mujer creada por Zeus, abrió por curiosidad la caja que
contenía todos los males de la humanidad
destinados al genero humano, éstos se escaparon quedando en el fondo únicamente
la esperanza.
Esta
esperanza es la metáfora del
sufrimiento como semilla de futuros días mejores.
Si
el mito del tango no se eleva a un nivel superior, se quedará encerrado en el
laberinto. La meta es salir de ese drama porqué el drama es acción y
posibilidad de elección y de libertad.
Bailar
el tango es una búsqueda, una tentativa para ensayar comprenderse, para
desear completarse existencialmente y corporalmente como una actitud frente a
la vida.
Simbólicamente,
lograr esa pareja es un proceso para conducir la propia vida , para conocerse
uno mismo y reconocer al otro como un alter ego.
Es
evidente que estos bailarines aprendieron la maestría de la danza ,
trabajaron mucho para adquirir los automatismos y reflejos condicionados y nos
presentan una imagen perfecta. Pero es en imagen simbólica
que toman todo su valor porqué son un símbolo viviente, son la prueba
que el tango puede elevarse a un nivel superior, como una semilla arrojada en
una tierra fértil.
Bailarines
anónimos, apátridas del tiempo pasado, presente y futuro, no los nombro
porqué podrían ser “Yo” ,“Tu” o “Nosotros”. No es necesario ser
el “compadrito” que frecuentaba
los “boliches” de Bs. As. para “perderse” en el tango.
Al mismo tiempo testigos y mensajeros,
describen el destino del ser humano: un hombre y una mujer se
reencuentran.
Cada
uno deviene emisor y receptor.Cada una deviene emisora y receptora.
La
emisión de uno corresponde a la recepción del otro y esto permite la fluidez
y la trasparencia en el encadenamiento de los gestos que de otra manera
sólo serían un movimiento mecánico, rígido y frío, ya
no sería tango, sólo una serie de gesticulaciones, una danza sin
vida, sin savia.
El
existe, ella existe, no es una lucha donde cada uno niega la identidad del
otro, ambos se reconocen.
Cada uno evalúa sus armas de seducción.
El
aparece viril, provocador, decidido, directo y lo sabe, pero no ignora que sin
ella no es nadie.
Ella, muy elegante, seductora, provocativa, sensual, se
hace desear como si fuese una recompensa. Sin él,
ella no es nadie y también lo sabe.
Es
evidente que esta danza sólo existe a través del otro.El “Yo” y el no
“Yo” reconocidos.
Cada
uno de los bailarines permanece atento a su espacio y guarda su lugar para que
la pareja encuentre su propio eje de equilibrio.
Nadie
es el mimo del otro; una pareja de bailarines, dos singularidades al servicio
de una complementariedad: al fin, la pareja consolidada.
Es un diálogo de apertura porqué demasiada rigidez
provocaría una ruptura.
Devenir atento de uno mismo para devenir atento del otro.
Les
era inútil mirarse para verse. A través de sus sensaciones, sus cuerpos se
hablaban como un libro abierto al igual que
si fueran usinas de informaciones.
Todo
en ellos devenía más coherente. La pareja se situaba bien en la transmisión
de un significado a través de un significante . Inscribía
una relación de igualdad a
través de su complementariedad, siendo distinto el uno del otro.
El
tango es un lazo entre desgarro y libertad con una música de ecos conocidos.
Desgarro
y libertad, desesperanza y esperanza, Eros y Tanatos en una misma escena. La
vida une aquello que tiene que ser unido, la muerte desune lo que tiene que
ser desunido, es un orden natural.
El
tango bailado es simbólicamente un baile de la existencia porqué refleja el
alma, encadena los pasos de la vida.
Es una filosofía dramática. Este lazo se inscribe en la
realidad, se enraíza en un concreto, en la tierra fértil de la experiencia
vivida. Es la realidad de los dos mundos en marcha, con esa potencialidad de
autoconciencia que, poco a poco deviene acto.
Es
hacer que el tango bailado, con sus quejas y sus lágrimas, se vuelva proceso
de serenidad, donde el control toma las riendas del desborde y
el principio apolíneo toma las riendas del principio dionisiaco.
Analógicamente
hablando, el tango sería como una
actitud frente a la vida. Este símbolo es un producto natural del psiquismo,
viniendo del inconsciente para penetrar, poco a poco, nuestras actitudes más
concientes.
Todo
es movimiento e interrelación: el cuerpo, el alma como principio de vida y el
espíritu como autoconciencia.
El
“Yo” centro de la conciencia da la identidad a la persona en el espacio y
el tiempo. A medida que el “Yo” va integrando todos los Complejos, se
confronta con los arquetipos de
los que hablamos anteriormente y poco a poco logrará una ampliación de
conciencia.
Englobar
el estado anterior para avanzar hacia el próximo, es una línea evolucionista
y llegar a una mayor plenitud.
Para
el varón edipico sería volver a revisar la primera comunicación con el
mundo de la madre, “matar” a la madre y
correr el riesgo de la “infidelidad” para poder formar una
verdadera pareja, evitando así
cosificar a su compañera.
Sería, también, liberarse del Complejo paterno negativo
que lo hacía vivir superficialmente y en la trasgresión y lo empujaba a
violar los tabúes, manteniéndolo cautivo
del pasado, de lo conocido.
Todos
estos Complejos están para ser
“revisados “ y “atravesados”,
porqué tienen un sentido, una finalidad. La meta es su integración,
es correr las telas de araña para liberarse
del peligro de las proyecciones y de las identificaciones.
Para
distinguir el “Tu” hace falta el “Yo”, sin este autoconocimiento no se
puede reconocer el “Yo” del no “Yo”.
Esta
es la base del proceso de
Individuación. Es un proceso dinámico psíquico que nos lleva a una
evolución inexorable, la de convertirnos en lo que realmente somos.
Poco
a poco, ahondando en la estructura
dialéctica del “Yo”/”Tu”, se
podrá acceder a una verdadera relación, porqué el “Tu”, el otro, también
será reconocido . Es una línea de expansión evolucionista.
Esta
noción de comprensión verdadera es una noción de comprensión del otro que
existe como una persona, con su propio mundo, su propia singularidad.
Comprender al otro no es considerarlo dentro de su dimensión ontológica de
especie humana, pero sí en su dimensión óntica de persona.
Es
dar un sentido, son dos mundos internos
que se reencuentran en un mundo externo. Es construir juntos con la intención
de aceptar al otro. Este concepto de intencionalidad es la unión entre el
sujeto conociente y el objeto conocido.
La
psicología debe incorporar necesariamente a la filosofía para tener algunas
respuestas, porqué cuando se habla de evolucionismo se introduce una noción
teleológica.
¿Qué es existir?
Es
un concepto metafísico, es intentar dar una explicación a la esencia del
hombre.
El
ser humano es “arrojado” al mundo, inscripto en un proceso de vida con su
propio mundo interno. Existir es devenir, nunca ser, porqué de esta forma se
acabaría su evolución.
Devenir, salir de lo
conocido, salir de un estado estático es estar en movimiento. Es aceptar una
finalidad, la finalidad de la vida. Sin la noción del sentido caeríamos en
el
absurdo.
Los
únicos seres vivientes que están en situación son los seres humanos porqué
tienen autoconciencia. Los animales superiores
no la tienen.
Estar en situación es conocer una situación y aportar un
juicio de valor, de otra manera uno se encerraría dentro de una alienación y
se volvería ajeno a sí mismo.
El concepto de autorrealización coincide con el concepto
de libertad, la libertad de hacerse cargo de su propio proyecto de existencia,
en una actitud Yang, y de ser responsable de la pequeña parte de libre albedrío
que tenemos.
Esto
da miedo.
Porqué
aceptar comprender es comprometerse libremente, es elegir, no es obedecer, es
aceptar vivir dilemas existenciales, es arriesgarse a la confrontación y
admitir que dentro de ese drama la
elección de las soluciones descansan sobre nuestras propias espaladas.
Devenir es ser un proyecto, es ser posibilidad de
posibilidades. Es una concepción que pone el acento sobre la subjetividad,
cada uno tiene un mundo individual, singular, no es una cosa.
No somos solamente libre albedrío, somos, también y sobre
todo Destino. Es una voluntad cósmica y supra humana que tenemos que aceptar
en una actitud Ying.
El
Destino propone, el ser humano dispone.
Esa
unión Ying-Yang tiende a la síntesis de las constantes luchas de los
opuestos para acceder así a un nivel superior. Es el arquetipo de la Coniuntio
Oppositorum. El que ordena y
unifica de forma armoniosa las fuerzas arquetipales.
Existir
es convivir con el “umwelt” que es el lazo con la naturaleza y con el
cosmos en una visión transpersonal, es armonizarse con el “eigenwelt” que
es el lazo consigo mismo y participar del “mitwelt” que es el lazo con el
prójimo.
Existir es tener como compañera de camino a la angustia.
Es nuestra fiel amiga que nunca nos
deja porqué forma parte de la condición humana.
El ser humano está crucificado entre dos mundos, el mundo de la naturaleza y
el mundo del espíritu.
Esta lucha puede llevarlo
a hacer elecciones que lo
hagan vivir en la ambigüedad.
Entonces, no puede
existir porque esta en una situación
inauténtica que ya no coincide con
un acto libre de auto realización.
Vivirse como una personalidad completa, es cambiar de
actitud frente a la vida.
Y así se produce en el ser humano, una verdadera
transformación axiológica. La indiferencia no sirve.
La integración Anima y Animus nos permite y nos ayuda a
cambiar nuestras escalas de valores.
Esto representa el verdadero camino hacia la autenticidad.
Uno no puede realizarse sin autenticidad.
Y como el tango es una danza dramática, simbólicamente tiene incorporada en
sí la semilla del devenir.
El
ser humano es incompleto, inacabado y es dentro esta perspectiva que puede
encontrar una apertura hacia su libertad.
Esta
libertad se define y se resume con
pocas palabras : decidir por sí mismo para siempre devenir.
Plaza Francia .......Buenos Aires
La
plaza se iba vaciando.
Ya la balada al claro de luna
había desgranado su última nota.
Los espectadores se alejaban mientras
la noche caía.
El cuerpo de los bailarines, como palabras vivientes y
tranquilizadas había terminado de contarnos una historia, de pintar una
alegoría alquímica de la vida.
El silencio que comenzaba a despertarse canturreó
:
“No hablo para que me escuches sino para que te entiendas”.
"Somos
alumnos” del tiempo que pasa.
....... « l’
homme est condamné à être libre ».
Jean
PauL Sartre ( 1905 – 1980 )
bibliografía
Cirigliano,
Gustavo F.J, Tangologia, Buenos
Aires, Fundación Octubre, 2001
Clases dictadas por el Dr. Horacio Ejilevich Grimaldi, Presidente de la
Fundación C.G Jung de Psicología Analítica en Buenos Aires
Jung, C.G, Arquetipos e Inconsciente Colectivo, Ed.
Jung, C.G, Psicología y Simbólica del arquetipo, Ed Paidós,Barcelona,1982