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Ponencia
para el Segundo Congreso Junguiano latinoamericano Eugene
Pascal,
en su libro “ Jung para la vida cotidiana “, Ed. Obelisco
1998, refiere una particular anécdota, que le sucedió al cinólogo e
íntimo amigo de Jung, Richard Wilheim.
Cuenta Wilheim que, estando en China, se encontraba entonces en
un pequeño pueblo que agonizaba de hambre, pues la sequía no permitía
que lo sembrado creciese y con ello la población se alimentase.
Toda esa pequeña comarca era desesperación y pesimismo acerca
de su errático futuro. “Algunos
días mas tarde el - hacedor de lluvias - llegó en un carruaje tirado
por caballos. Era un viejecito bajito y arrugado de apariencia bastante
ordinaria. Wilheim le oyó preguntar por una cabaña privada apartada
del pueblo, donde pudiera permanecer sin que nadie le estorbara. Después
pidió el suficiente alimento para, por lo menos unos tres o cuatro días.
En la mañana del cuarto día, los habitantes del pueblo se
despertaron con un fuerte chaparrón de lluvia, al que siguió incluso
una débil nevada, un fenómeno totalmente anormal para aquel período
del año.
El amigo de Jung estaba positivamente desconcertado y corrió a
hablar con el viejo “hacedor de lluvia”, quien había salido de su
cabaña y se estaba preparando para su viaje de vuelta a su provincia.
¿ Hizo Ud. llover?, Le preguntó Wilheim. El
viejo caballero negó, que él lo hubiese hecho. Wilheim insistió en
que había habido una tremenda sequía hasta que llegó el “ hacedor
de lluvia “, después de lo cual empezó a llover e incluso a nevar.
El viejo hombre explicó entonces que en la región de donde
él venía todo era como debía ser: llueve en el momento
apropiado y hace sol cuando este es necesario, ya que la gente que vive
allí está en armonía con ellos mismos.
Pero remarcó que eso no era lo que había encontrado en el
pueblo que ahora visitaba.
La gente estaba lejos de la armonía con el Tao- conexión
divina- e incluso, fuera de sintonía con ellos mismos. Aseguró que, apenas llegar, fue inmediatamente contaminado con la baja
conciencia de los habitantes del pueblo que le habían traído, de modo
que se vio absolutamente forzado a permanecer solo por completo hasta
que la armonía entre el y el Tao fuese restablecida. Entonces,
!Naturalmente tenía que llover¡”. A
esta conexión entre el “ hacedor de lluvia ” y la lluvia en si, con
mas todos los elementos que pudiéramos extractar de esta anécdota,
Jung los denomina “ Eventos sincronísticos ”.
En realidad, salta a la vista que tras una aparente a -
causalidad, lo que se deriva realmente es la lógica - causal,
si bien un pensamiento lógico - causal que desborda los límites del
mismo, entrando en la esfera de la subvariable intuitiva.( de
acuerdo a la tipología psicológica junguiana )
Ahora bien, una propuesta original, me lleva a nuevas hipótesis
acerca de la Sincronicidad:
Planteado ésta en forma de teorema sería el siguiente: Hipótesis: A)
Los eventos sincronísticos tienen la tendencia a formar una concatenación
a-causal y a-temporal, a diferencia de los meramente sincronismos, que
como se vio, coinciden en tiempo y espacio.
(como trozos de
hologramas) B)
Los eventos sincronísticos y en consecuencia la Sincronicidad en si
misma, se determinan por el arquetipo o los arquetipos
actuantes en el plano psicoide, que en la práctica no sería
otra cosa que el “
unus mundi.” Presocrático. ( son en realidad,
nexos vinculantes) C)
El arquetipo es incognoscible ( racionalmente hablando) por
pertenecer a la polaridad mas oculta del inconsciente ( el Colectivo),
por lo cual necesariamente se debe expresar en capas psíquicas más
superficiales bajo la forma de producto simbólico. D)
Siendo las premisas A, B y C, en
un todo constitutivo convalidadas desde los planteos de la Psicología
Analítica y campos tan heterodoxos como la Física, la Astrología, la
Química, Las Matemáticas y la Biología, por citar solo unos pocos,
por qué no pensar que: El
o los arquetipos psicoides actuantes en una cadena de eventos sincronísticos
determinada, no se expresarían simbólicamente también en una forma
determinada que indicaría su “
pertenencia holográfica “ a cierto evento sincronístico
particular?
El enunciado precedente, permitiría considerar determinados
símbolos como significantes concretos de la concatenación de una y
solo una cadena de eventos sincronísticos, constituyéndose de esta
forma en lo que denominaré señal o presagio, esta última
palabra considerada en su acepción latina “ portendo “, es
decir: anunciar, pronosticar, por extensión “ que porta “ ( trae
algo) o si se quiere que “
aporta “.
En síntesis, estos símbolos abrirían la puerta
( porta / ae) a la comprensión y la prognosis de determinado
evento sincronístico. Esto, es aquello que probablemente Jung conoció
pero no dijo porque según sus propias palabras
“ Pondría en graves apuros a la Ciencia “.
Por
lo demás, es necesario ser tremendamente prudente en el proceso de
decodificar los presagios simbólicos, por cuanto este proceso toca de
lleno en el tenue velo que separa el pensamiento organizado del delirio
sistematizado, de hecho para entender lo escrito precedentemente es
necesario haber experienciado los que Karl Friedrich Weld enuncia
en su poema: “
Entré al mundo de los vivos como se entraría al sueño de un loco. Los
que me toman por vivo duermen profundamente, los otros comprenden mi
delirio...”
En otras palabras es necesario para de - codificar estos símbolos
él haber sido “ tocado “ por las alas de la locura y de la
muerte, como se manifiesta en un cúmulo de culturas denominadas
primitivas, en referencia al Chamán, al Psicopompos, al Terapeuta, o
simplemente al hechicero al augur y al sanador herido.
Así pues, hecha la advertencia de que la “ terra
incognita “ está plagada de peligros, adentrémonos en ella.
Como forma de ejemplificar los enunciados propuestos, recurriré,
tal vez por única vez a una cadena de eventos sincronísticos en los
cuales y de los cuales surgieron los planteos con los que develo lo
no enunciado por Jung. Él
- Hacedor de lluvia - de la anécdota de Wilheim, simboliza, entre otras
cosas al anciano sabio, que funciona a su vez como arquetipo psicoide
entre una situación inconexa y disarmónica para reequilibrar la
homeostasis entre el “
Unus Mundi “.
La presencia de Wilheim, posteriormente malogrado por un cáncer
producto sin duda de un proceso de transculturalización que no resistió,
pese a lo cual nos legó la mejor traducción del I Ching, el libro
de las mutaciones, también es un arquetipo psicoide, en el
sentido mercurial, que permitió que Jung escuchara de labios de su
amigo esta anécdota y fuera esta a su vez recogida por el Dr. Pascal,
cuyo libro yo a mi vez leí. Los
postulados de Pico della Mirándola acerca de la armonía del ser Humano
con el todo, son la versión occidental del Tao.
Pero los hechos cuentan: Es cierto el - hacedor de lluvias
- no hizo llover- aunque había sido convocado para ello, lo que
realizó fue un proceso de armonización que tuvo un resultado lógico,
como también hubiera sido lógico pensar que tranquilamente podría
no haber llovido, puesto que las condiciones de armonía no estaban
dadas.
Lo que refuerza el papel que es imprescindible tener en cuenta de
que un evento sincronístico que conlleve a una Sincronicidad, no
necesariamente deberá ser lo que se espera, pues en última instancia
se trata de una sensación numinosa sino lo que deba suceder,
pues como Jung dice: “
el libre albedrío del Ser Humano consiste en realizar de la mejor forma
posible aquello que se debe hacer...” Sin embargo, si consideramos al - hacedor de lluvia - como un símbolo y
el concepto de presagio, enunciado precedentemente, es lógico pensar
que existirían mas probabilidades de que lloviera a que no.
A menudo, nosotros mismos somos utilizados por Dios como:“
encarnaciones de arquetipos
psicoideos “ y actuamos como marionetas, ángeles o demonios
produciendo situaciones previsibles
la mayoría de las veces.
Mas frecuentemente de lo que pensamos, nosotros mismos podemos
ser para otros y para nosotros mismos - hacedores de lluvia -
Otro aporte acerca de esta novedosa utilización del símbolo en
el proceso psicoideo tiene implícito el concepto de que
muchas cadenas sincronísticas superan nuestras propias vidas,
noción que se asemeja profundamente al concepto de “
Karma “, pero también es como un bastón que sirve para
ayudarnos, Dios mediante, a deambular a lo largo de todo el
“ oscuro valle de la muerte “.
Sin embargo el concepto de “ Karma “ es tremendamente
reduccionista en su creencia de que el momento presente es causado en
exclusiva por acciones o acontecimientos pasados.
Incluso, en el pensamiento asiático el Karma no destruye los
poderes de lo Divino, los cuales pueden intervenir en cualquier momento
en la vida de un ser Humano.
Tal vez el término “ Causa finalis “
( la acción causativa del objetivo, según San Agustín),
“ sea más
conveniente para describir la idea de la intencionalidad psíquica
inherente, la cual moldea los acontecimientos para alcanzar
intencionadamente ciertos objetivos. Por
ejemplo: Inherente
en el ADN de una semilla de naranja existe el
árbol de naranja.
El ADN tiene un objetivo “ en mente “, es decir aquel cuadro
invisible de un modo todavía no realizado de un acontecimiento futuro
llamado naranjo.
Al ser los Arquetipos de la misma naturaleza de las ideas
inherentes y estando mas allá del tiempo y el espacio, estos
agentes formativos activarían ciertos objetivos mas allá del marco
temporo-espacial.
Esto es válido siempre y cuando no pretendamos por esto
conocer de antemano, es decir “ pre - sagiar “ ( saber de
antemano) en el sentido vulgar los designios divinos.
Y este es el gran peligro a afrontar: Pretender
saber lo que solo Dios sabe...
Dr. Horacio Ejilevich Grimaldi Bibliografía
utilizada:
Pascal,
Eugene.
( 1998. “ Jung para la
vida cotidiana “ Ed. Obelisco. Barcelona.
Bantam Books. . ( hay traducción al Español)
Peat, D. F. (1991). “ The
philosopher's stone: Chaos, synchronicity, and the hidden
Embaucador
“. Nueva
Cork: la Casa del Parangón.
Pinillos,
J.L.
( 1990 ) artículo: “ El Estudio psicológico del tiempo “. Simposio
sobre
Piñero,
Antonio
( 1990) artículo “ Tiempo e Historia en el Judaismo y Cristianismo
Prigoyine,
I. (
1997) “ Las leyes del Caos “. Dracontos.Crítica.Ed. Grijalbo -
Progoff, I. (1973) “ Jung,
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Reeves
H.- Casenave-. Solié P-. Pribam.K.- Etter.H.F.-. Von Franz M.L.:(1993).
“La Sincronicidad. ¿Existe un orden a-causal? “Gedisa Ed.
.Barcelona. España. Título original del Francés: “ La syncronicité,
L’aime et la science “. Poeisis, París France.1986 |