
Se llevó a cabo el Taller-
Jornada de
enseñanza intensiva de las Carreras de Terapeuta y Co Terapeuta en Arte
terapia con orientación junguiana y nuestra Maestría en Psicología
Analítica, correspondiente al mes de Agosto de 2007
El encuentro trató la utilidad de los Cuentos de Hadas en la Arte Terapia y
la Psicoterapia Analítica, y estuvo a cargo de Horacio Ejilevich Grimaldi y
Luis Formaiano , coordinadas por Karina Diamante.
A continuación transcribimos algunos cuentos grupales realizados
![]()
“La búsqueda de Verónica"
En un
lugar sin tiempo, vivía la doncella Verónica. Era tan bella que había enamorado
al príncipe de la comarca. Cuando se estaban por casar, sin embargo, fue
maldecida. Maldecida con la fealdad, por el malvado hermano de su amado, a quien
ella había rechazado.
Desesperada, salió a buscar su belleza perdida y recorrió el mundo. Fue mucho lo
que caminó hasta encontrar a un niño que jugaba con una bola de fuego. El niño
pateó la bola y le dijo “¡Síguela! Ella te indicará el camino...”. Verónica la
persiguió, tratando de hacer contacto con ella y cuando ya casi la había
alcanzado surgió una mano del piso. Era la mano de un ser protector, quien le
dijo “Debes recorrer un largo camino, al final del cual encontrarás lo que estás
buscando...”
Reconfortada por estas palabras, la doncella siguió buscando el camino que
debía recorrer. Lo buscó durante muchos años, hasta que llegó a una encrucijada;
sobre el piso había un trompo de muchos colores. Lo tomó entre sus manos y lo
hizo girar, dispuesta a seguir la dirección que le indicara. Así, tomó un nuevo
rumbo que la llevó finalmente a un valle; allí encontró un manantial de agua
fresca. Con sed, se acercó a él para beber y al tocar el agua, vió como se
producía un remolino del cual surgía la bola de fuego, que se expandió
enormemente, hasta ocupar casi todo el espacio.
De pronto, vió una figura que le resultó conocida y que llamó su atención. Se
acercó con confianza, ansiosa por ver a su príncipe; pero descubrió, en cambio,
al culpable de sus sufrimientos. Él trató de impedir su paso, seduciéndola con
sonrisas y amables palabras. Verónica, cansada, estuvo tentada de quedarse con
él, pero a último momento recordó el rostro de su amado, cobró fuerzas y lo
rechazó. Atravesó el umbral y entró en la bola de fuego; vió allí un altar y se
recostó en él. Se durmió y cuando despertó, la Luz le había devuelto su belleza
y juventud.
Al incorporarse, se encontró a las puertas del castillo de su amado príncipe. Lo
buscó y lo encontró, pero viejo. Había envejecido esperándola... Lo aceptó, lo
besó y ella también se hizo vieja. Se miraron profundamente a los ojos y
vivieron felices para siempre.
Karin
Eibl
Ana María Gómez Teisler
Adriana Mataija
Alejo Montoya
Ale Santa María
![]()
Clara y el Libro de Poder
Carmen
Serrano
Silvia Aguirre
María C. Tommasi
Patricia Fernández Acosta
Ana Ortiz- Karina García
![]()
Merlin el Mago y su gato
Eranse los tiempos en los que ya todo había colapsado.
Faltaba el agua potable, la comida y el humano estaba perdiendo el último vestigio de humanidad.
Pocos eran los que se conmovían ante tanta podredumbre y miseria.
Nada funcionaba porque todo se había agotado. Merlín, muy triste, recorría
las calles y trataba de descubrir la manera de revertir tanto horror, pero no lo iba a lograr si no descubría la raíz del mal.
Estaban los que no salían de su casa por miedo a los saqueos y los que vivían en las calles dentro de los miles de autos convertidos en viviendas de los sin techo. Las lluvias no paraban hacía mucho tiempo y las alcantarillas tapadas de celulares, de MP3 y de artefactos que ya no servían para nada, no escurrían más agua que se estancaba formando lagunas de contaminación.
Merlín muy angustiado sabía que el enemigo había triunfado pero lo que más lo preocupaba era que sabía que el enemigo del hombre estaba dentro del hombre mismo, por lo tanto le parecía imposible cambiar esa situación.
Recordaba los tiempos en los que había un villano a quien enfrentar, con cierta nostalgia.
Cada día salía menos. Se quedaba en su casa con su gato con quien conversaba acerca de tanta desgracia y siempre llegaban a la misma conclusión. Si los Dioses no intervenían era porque la salida tenía que venir del interior del mismo humano. Habría que armarse de paciencia y esperar tiempos de luz.
Sin embargo esto no lo dejaba tranquilo y un día, en una de esas pláticas el gato le dijo, No te entregues, siempre hay algo que se puede hacer. Y así fue como Merlín entendió la causa del problema: el desencuentro la desconexión, las personas se habían convertido en autómatas, en muertos vivos. Entonces tomó la decisión y salió día tras día y al intercambiar la mirada con cada persona que se cruzaba, hacía un pase mágico y lograba ese punto de encuentro produciendo un cambio interno en cada una de ellas. Con el tiempo un gran grupo recuperó el sentido y encontró nuevamente la esperanza.
Para Merlín era una gran tarea pero si algo le sobraban eran fuerzas, así que siguió uno por uno, día tras día por siempre jamás.
![]()
Merlina
![]()
![]()