Taller de creatividad literaria
( 2005)

Coordinado por Beatriz Abelleira
Lic. en Letras (U.B.A) y Miembro del equipo docente de la Fundación C.G.Jung de Psicología Analítica

 

             

 

 

Algunos trabajos de alumnos del taller de Beatriz elegidos por ella
 

Silencios
Por Valeria Molina

El silencio me revela que lo divino en tus recuerdos se hace eterno
A lo lejos un silbido, a lo lejos un golpe de guitarra
Pasos que se alejan, ríos que se callan.
Qué pasa me pregunto, qué pasa en esa plaza,

Si mis ojos yermos me dicen, la luz ya no es clara.

El aroma de una flor en mi quietud me acompaña y

En el silencio solo se escuchaba un susurro de abeja que sonaba...

 

Mis manos entumecidas detectan tu aliento agitado,

Percibo el aire diferente y lozano de aquellos años,

del tiempo que juntos noches enteras devoramos.

Los días no pasan, no pasan en vano.

A lo lejos un fuego que ardió a lo lejos un astro que se apaga...

Ahora el tono armonioso de tu voz recorre mis entrañas

Y en el silencio sólo logré escuchar un susurro de abejas que sonaba...


 

Retratando la vida
Por Valeria Molina



Era un domingo de octubre y Ángeles se había despertado muy temprano a realizar su rutina de ejercicios. Le encantaban los deportes sobre todo el volley, había sido campeona nacional el año pasado. Combinaba sus estudios y el deporte con otra de sus pasiones, la fotografía. Y ese domingo estaba dispuesta a sacar las mejores fotos del bautizo de su primo Alejandro.

Todo transcurría muy normal aquel domingo. Por la mañana el panadero había llegado temprano a vender sus delicias y su familia se alistaba prolija para la ceremonia en la iglesia. Ella estaba tan contenta que irradiaba luz. La llamaron Ángeles porque al nacer su llanto sonó como una risa de un ángel. Todos concordaban que una de sus más atractivas características era su sonrisa.

Sonó el teléfono en casa y el grito desgarrador de su madre paralizó las actividades de todos los integrantes de su familia. Los cinco hermanos tenían el rostro pálido al ver a su madre en el piso, se había desmayado. Ángeles corrió y empuñó un perfume fuerte que se lo acercó al rostro de su madre...la besó en la frente. Su padre abrazaba a su esposa y Ma. José, su hermanita menor, simplemente miraba  la escena estupefacta como una momia.-¿Qué fue lo que pasó?, Mónica, la mayor, exigía una explicación. Su primo Alejandro, aquella mañana había muerto. Los doctores dictaminaron el caso como 'muerte de cuna' y la fiesta se transformó repentinamente en un velatorio. Este hecho marcó en gran dimensión la óptica que Ángeles tenía de la vida.

Empezó desde aquel día a retratar niños pequeños, pues en ellos veía la sencillez e inocencia, cualidades que admiró siempre . Buscaba retratar lo mágico en la travesura de un niño, las miradas de asombro y la ansiosa curiosidad de los divinos enanitos, como ella les decía. Ma. José de dos años en ese entonces era una de sus motivaciones.

A sus 20 años Ángeles, emprendió un proyecto de ayuda a los niños de la calle. Ganó respeto a nivel de su ciudad y posteriormente logró llevar sus mejores obras a una exposición que viajaba por toda Latinoamérica. Su madre era su mayor apoyo, Ángeles, era una soñadora... tenía claro donde quería llegar. Cada vez que inicia un proyecto nuevo, mira su vida vivida, recorrida y retratada en la fotografía. Y una vez encontrada la inspiración Ángeles cierra su álbum.


 

La Sombra que quería escapar

 

La sombra, fría y alterna, se desliza inconsciente ella de su andar. Un día al tropezar, se despertó inquieta. Gritó aun sabiendo que nadie la iba va a escuchar. Anhelaba  ser luz sabiendo que sin ella no podría vivir. Se sabe dependiente, es fiel compañera, va y vuelve en completo silencio sin dar jamás un reproche. La sombra depende del objeto o el sujeto,  el cual rara vez nota su presencia pues en el fondo  él mismo le teme... La sombra va corriendo, andando, trata de huir de sus pies, con gran esfuerzo logra un pequeño desapego del cuerpo que la esclaviza. ¿Cómo lo hice? Se preguntaba sentada ella en un escampado, veía en el empedrado un cuerpo tirado. Había esperado tanto ese momento, el momento de ser libre y hacer lo que quisiera. Sentada allí la sombra se sintió sin vida, sabia que necesitaba el sujeto que la ataba, sin él ella se sentía perdida. Pero esta era su gran oportunidad de escapar; ella corrió y perdió fuerzas en su andar, vio un enorme océano y se zambulló, llego al fondo de él pero  se desvanecía... el ambiente la absorbía y poco a poco sin mucho forcejeo... se empezó a transformar, al fin ella misma era una luz destellante. Mientras el cuerpo estático y pálido del empedrado abrió repentinamente su  ojo izquierdo, su sombra había ido a su encuentro, mas vino con un traje distinto, vino en forma de una consistente llama de luz, que deslumbró al joven que volvió de las entrañas de la sombra, permitiendo que esta misma le brindara la vida.

 

 

Ella


Por Javier Gómez

 

 

De las sombras la boca tenebrosa

Pronuncia el verbo que aniquila

Los secretos de la sangre y de la herida

La certeza del nombre y de la rosa

 

El olvido devora la memoria

De la carne, del tiempo, del sentido

Es único y fatal ese destino

De polvo. Las catedrales y la historia

 

son las cenizas de una mujer. Nadie recuerda

los sonidos de su llanto o de su risa,

los misterios de la carne femenina

que en silencio susurraban la presencia

 

de Dios. Ni yo ni nadie puede

escapar de la muerte y el olvido

en las horas últimas escribo

tu nombre, que es eterno y ya no muere.